¿Qué son los terrores nocturnos infantiles y cómo evitarlos?

Los terrores nocturnos son reacciones de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra. Se diferencian de las pesadillas en que éstas ocurren durante el sueño REM y los terrores nocturnos no, ya que no son un sueño desde el punto de vista técnico.

Las posibles causas de los terrores nocturnos varían desde que el niño o niña esté experimentando episodios de estrés atípicos a su rutina o que esté excesivamente cansado o quizás haya sufrido algún cambio drástico en su vida diaria (divorcios, mudanzas…)

No existe a priori una relación directa de los terrores nocturnos, así como tampoco lo experimentan el 100% de los niños, solo un porcentaje que suele estar relacionado con aspectos hereditarios.

¿Qué hacer durante un caso de terror nocturno?

Lo normal es que los padres experimenten un momento de impotencia al apreciar que no pueden hacer nada de inmediato para que paren los terrores nocturnos y cada niño lo experimenta de una manera diferente, aunque hay ciertos síntomas que se suelen dar en muchos casos:

  • Gritos, llantos y/o espasmos.
  • Incorporarse de la cama.
  • Ojos cerrados durante el episodio.

Lo importante es mantener la calma y seguir estos consejos para que el niño o niña se calme lo más rápidamente posible.

  • No despertar al niño o niña.
  • No elevar la voz.
  • Abrazar o tranquilizar con voz relajada y pausada al oído.
  • Evitar que el niño o niña pueda lastimarse si existieran espasmos.

Tips para evitar los terrores nocturnos:

Los terrores nocturnos no tienen tratamiento, aunque existen ciertos consejos que podemos seguir para retrasar su aparición o ayudar a evitarlo:

  1. Evite el estrés del niño o niña sobre todo antes de acostarle.
  2. Hacer las cenas ligeras y con tiempo suficiente de digestión antes de dormir.
  3. Crear una rutina de relajación y tranquilidad antes del sueño.
  4. Asegurarnos de que el niño o niña descansa lo suficiente.
  5. No acostar excesivamente pronto al niño o niña.
  6. Proporcionarle al niño o niña una cama adecuada a su edad y tamño: el niño necesita sentir esa sensación de seguridad y mientras duerme se lo proporciona su entorno. En muchas ocasiones prestamos mucha atención a la decoración y muebles de la habitación, pero poco nos fijamos en el elemento más importante: LA CAMA.

Las medidas de la cama donde el niño o niña vayan a realizar sus descansos son muy importantes para propiciar el sentimiento de seguridad. De tal modo que, cuando somos adultos y dormimos en pareja, nos ocurre que cuando falta esa pareja se “nos hace” grande la cama, lo mismo le ocurre al niño o niña si siente que no puede llenar el espacio que ocupa mientras duerme.

Por todo ello os aconsejamos y animamos a que os informéis adecuadamente a la hora de organizar las habitaciones y estancias de descanso de los más pequeños de la casa.

Marta Durán
Directora de Espiralia Innovation School

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